Fallo del consejo de estado podría influir negativamente en la lucha contra el desempleo en Manizales
Redacción: Jorge Gutiérrez
Manizales - Colombia. Según noticias de prensa la Corte Constitucional se encuentra ad portas de dictar un fallo que afectaría la permanencia, en Colombia, de varios espectáculos populares, entre ellos las corridas de toros, que se rigen por la ley 916 de 2.004, conocida también como La Ley Taurina.
Como un hecho de extrema gravedad para la economía de la ciudad se ha considerado el hecho que este ente de control jurisdiccional resuelva fallar en contra del espectáculo taurino, que tan ligado está a la historia y a las tradiciones de Manizales.
Es una realidad ciudadana el que nuestra Feria Anual genera ingentes recursos que van a parar no solo a las arcas del Hospitalito Infantil sino a las manos de, en general, personas de escasos recursos que derivan parte de su sustento de los negocios que a través de las corridas de toros se generan, tales como las ventas ocasionales que van desde alimentos y bebidas, pasando por prendas de vestir hasta artesanías relacionadas todas con el mundo del toro. De igual manera estas festividades, que giran alrededor de la Fiesta Brava, mueven la economía formal en todas las actividades relacionadas con las actividades turísticas y recreacionales.
¿Que sería, se preguntan muchos, de la Feria Anual sin corridas de toros? Es cierto que durante las festividades las autoridades municipales se preocupan por presentar un abanico recreativo, como reinados de belleza, tablados populares, competencias deportivas etc., y también los es que dichos eventos tienen su público, pero la realidad es que estos espectadores no son comparables, ni en cantidad, ni en fidelidad, ni en poder adquisitivo con los que acuden a la ciudad para presenciar las corridas de toros. Adicionalmente es bueno recordar que el perjuicio para el empleo local no se circunscribe únicamente a la Feria Anual, pues como es bien sabido por la ciudadanía, en el Coso de Olivares se programan adicionalmente varias corridas sueltas al año, así como espectáculos cómico-taurinos para el regusto de la niñez, sin olvidar la Feria del Novillero que ya llega a su undécima edición.
Pero aparte de estas consideraciones de tipo económico también se debe pensar en diversos argumentos que demuestran que la realidad del espectáculo taurino no puede ser desvirtuada por la voluntad de aquellos que, quizá por no conocerlo y por ende no entenderlo, pretenden acabarlo atropellando los derechos de una “inmensa minoría”, la aficionada a los Toros.
Quienes atacan la Fiesta argumentan que los aficionados son una minoría, lo cual es cierto y se acepta que no son un grupo social que en número pueda compararse, por ejemplo, con los hinchas del football; pero entonces ¿El hecho de ser mayoría garantiza a los mayoritarios ser portadores de la razón y de la verdad absoluta? De modo que si el argumento de ser mayoría fuese válido para imponer reglas, ¿deberíamos entonces prohibir todos los espectáculos cuyo arraigo en el público no sea masivo?.
Los defensores de la Fiesta Brava desestiman los argumentos de la sensibilidad, que con tanto desparpajo esgrimen los opositores a ella, para prohibir la corrida de Toros, preguntándose simplemente: ¿Es razonable que la sensibilidad de unos baste para prohibir el desarrollo de la sensibilidad de otros? Es muy claro que los aficionados a la Fiesta no son seres insensibles; al contrario, la sensibilidad que poseen les permite disfrutar y vibrar ante el arte, la plasticidad y la creatividad que está encarnada al toreo. ¿Será entonces que los patrones de sensibilidad de los más deben ser impuestos a los menos simplemente porque son más; donde queda entonces la libertad al libre desarrollo de la personalidad y a la libre escogencia de gustos y aficiones? Bien claro es que a nadie fuerzan a asistir a un evento taurino. Una cosa es no asistir a la corrida porque su sensibilidad no se lo permite y otra bien distinta es prohibírselo a los demás. ¿O será que acaso para complacer los sentimientos de los portadores de determinadas formas de sensibilidad se deben prohibir todas las actividades que no son de su gusto?